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"¿Para qué sirve la ISS? (parte II)", por Javier Casado

Artículo publicado en el blog "El espacio de Javier Casado"
(http://fjcasadop.blogspot.com/)

En la primera parte exponíamos la triste realidad de la Estación Espacial Internacional si la comparábamos con lo que se esperaba de ella y que, aún hoy en día, se sigue esperando oficialmente: que sea un importante laboratorio científico en microgravedad. Lo cierto es que, según indicábamos en la primera parte de este artículo, menos del 7% de las horas de trabajo de la tripulación se dedican en la actualidad a la ciencia. En esta segunda parte exploraremos qué sentido puede tener la ISS si eliminamos el argumento científico.

Sin duda, hay otros beneficios derivados de la construcción y la presencia de una estación espacial en órbita terrestre, aunque, como ocurre siempre, lo difícil será evaluar si estos beneficios merecen el dinero invertido.
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Publicado el 20/02/2011

"¿Para qué sirve la ISS? (parte I)", por Javier Casado

Artículo publicado en el blog "El espacio de Javier Casado"
(http://fjcasadop.blogspot.com/)

Es la vieja pregunta. Desde que se pusiera en el espacio su primer componente, hace ya 12 años, han sido bastantes las voces críticas que se han preguntado para qué invertir miles de millones de dólares en un proyecto como éste, sin beneficios claros.

La respuesta casi siempre ha sido la misma, aunque con ligeros cambios con el paso del tiempo: inicialmente, la ISS iba a ser un fantástico laboratorio con condiciones únicas, en el que se desarrollarían nuevos medicamentos y materiales que revolucionarían nuestra vida en la Tierra. Con el paso de los años, cuando este discurso empezó a ser claramente poco creíble dadas las evidencias, se suavizó el mensaje eliminando la absurda parte que convertía la ISS en una fábrica de última generación en órbita terrestre, para dejarlo simplemente en un laboratorio de investigación, manteniendo, eso sí, el mensaje de la importancia de un centro de investigación con unas condiciones de experimentación irrepetibles sobre nuestro planeta.
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Publicado el 20/02/2011

Internet llega a la Estación Espacial Internacional

A menudo utilizamos la expresión “universal” para hablar de algo extendido a nivel global por todo nuestro planeta, algo que en sentido estricto estaría mejor definido como “mundial”. Pero en el caso de Internet, cada vez estamos más cerca de convertirlo de verdad en una red de comunicación “universal”, en el sentido de cubrir todo el Universo.

Vale, sí, me estoy pasando, para eso seguramente faltan eones, si es que llega algún día, y para entonces seguro que ya nadie se acuerda de lo que era Internet. Pero al menos el primer pasito en ese sentido ya lo hemos dado: si inicialmente la red global dejó la tierra firme para subirse a barcos y aviones gracias a enlaces vía satélite, ahora ha dado un salto más grande y ha llegado hasta el espacio: desde esta semana, Internet ya está disponible a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Hasta ahora, los astronautas a bordo del complejo tenían varias formas de comunicarse con tierra, y de hecho puede decirse que ya contaban con algunas de las aplicaciones que nos permite Internet: aparte de las conocidas conexiones por radio, hace años que los astronautas disponen de e-mail y de cierta capacidad para realizar llamadas telefónicas y videoconferencias a través de una conexión ligada a Internet. Pero hasta ahora les faltaba lo que más identificamos siempre con la red: la posibilidad de navegar por diferentes páginas y pasarse las horas muertas con las cosas más variopintas.

Pues bien, ahora ya también esa parte de la red global ha llegado a la Estación. A partir de ahora cuando vayan a recibir en la Estación a un astronauta malayo (por decir algo) los tripulantes del complejo podrán usar la Wikipedia para aprender algo más sobre aquel remoto país, y así halagar a su invitado hablándole con conocimiento sobre su tierra. También podrán mantenerse más al día de las noticias de la Tierra leyendo la prensa online, o podrán seguir sus blogs favoritos mientras cumplen su misión; o publicar los suyos propios, que aunque en ocasiones ya lo hacían, tenía que ser a fuerza de enviar las entradas vía e-mail a la Tierra para que luego alguien allí las publicara.

Y sí, ya sé lo que estáis pensando, pillines… ¿se sentirá tentado en algún momento más de un solitario astronauta a navegar por las páginas de Playboy o similares durante su larga estancia lejos del hogar? ¿Se bajarán de la red la última película de Hollywood pirateada, ahora que no pueden ir a verla al cine ni poner la televisión por cable? Pues según informa la agencia espacial norteamericana, parece que no va a poder ser. Según declaraciones oficiales, el uso de Internet en el espacio estará sujeto a las mismas directrices de uso que tienen el resto de empleados gubernamentales en la Tierra. Lo que no aclara es si estas limitaciones son físicas (mediante filtros como Websense, que bloquean el acceso a páginas consideradas fuera del ámbito laboral) o se trata simplemente de una política de uso que confía en la ética del empleado. Me inclino a creer que será más bien lo segundo, me parecería un poco infantil que a personas con responsabilidades tan altas en su trabajo como son los astronautas, se les trate luego como a niños poniéndoles barreras físicas en el uso de la red. Pero bueno, cosas más raras se ven por ahí, cualquiera sabe…

Javier Casado, creador del blog "El espacio de Javier Casado" (http://fjcasadop.blogspot.com/)
Publicado el 28/01/2010

El primer HTV ha llegado a la Estación

El pasado 17 de septiembre el primer vehículo de suministros automático japonés, el HTV, se acopló con la Estación Espacial Internacional. Había despegado de la base espacial de Tanegashima a bordo de un lanzador H-IIB el pasado 10 de septiembre. Con éste son ya tres los vehículos logísticos que sirven al complejo, al sumarse a la veterana nave rusa Progress (que nació a finales de los 70 para dar servicio a las estaciones Salyut, siguiendo después prestando servicio a la Mir y a la ISS), y a la europea ATV, que se estrenó el año pasado.

La HTV es muy similar en aspecto, tamaño y capacidad, a la nave europea (aunque sin los paneles solares de ésta), siendo ambas bastante superiores en estos términos a la Progress rusa. Pero tiene una importante diferencia con respecto a esas dos naves: la HTV no dispone de dispositivo de acoplamiento automático con la Estación. Para que pueda llevarse a cabo este acoplamiento, la nave debe aproximarse al complejo espacial y quedarse allí a la espera de que los astronautas de su interior manejen el brazo robótico de la estación para capturar la nave, y a continuación llevarla hasta el puerto de acoplamiento adecuado. Ayer, por ver primera en la historia, se llevó a cabo esta operación: un brazo robótico capturó un vehículo de casi 10 metros de largo y 12 toneladas de peso y lo acopló con una estación espacial. Aunque ya anteriormente se habían realizado tareas similares con el transbordador espacial, capturando con su brazo robótico satélites averiados, lo más que se había llegado a hacer era meterlos en la bodega, nunca guiarlos con extrema precisión hasta un acoplamiento completo.

Tenemos, por tanto, un doble estreno: el de un nuevo vehículo no tripulado de suministro, y el de un nuevo procedimiento de alta precisión. Un doble estreno que ha sido todo un éxito.

Javier Casado, creador del blog "El espacio de Javier Casado"
(http://fjcasadop.blogspot.com/)


Vídeo del acoplamiento con la ISS

Publicado el 19/09/2009

La polémica con el uso del váter en la ISS

Estrenamos nueva sección de opinión en nuestra web.  En ella contamos con la colaboración especial de Javier Casado. Javier es ingeniero aeronaútico y ha trabajado prácticamente siempre en el campo del diseño aeronáutico, aunque últimamente también con incursiones en el campo del diseño de lanzadores y vehículos espaciales. Colabora habitualmente en númerosas revistas científicas como "Espacio", "Historia 16" o la británica "Spaceflight", así como en webs especializadas como "InfoAstro" o "Astroseti". A partir de ahora ofreceremos, también desde aquí, los artículos que Javier dedica a la Estación Espacial Internacional desde su blog "El espacio de Javier Casado"

(http://fjcasadop.blogspot.com/)


Otra muestra más de amarillismo periodístico mezclado con errores y suposiciones sin base alguna. Ayer, viendo el telediario, me quedaba anonadado al escuchar un "notición" que hablaba de "guerra en el espacio" por el uso del váter en la ISS. Según la noticia, la situación en la ISS estaba tensa porque los americanos no dejaban a los rusos usar su váter ni comer su comida (ambos mejores que los rusos, de acuerdo a la noticia) a bordo de la estación espacial, como represalia porque los rusos les estaban cobrando sus servicios de subida al espacio a bordo de las Soyuz.

Francamente, me quedé bastante sorprendido, por varias razones. La primera, porque malamente pueden impedir los americanos a los rusos el uso del váter teniendo en cuenta que el único que existe hoy en día a bordo de la ISS es precisamente ruso. Segundo, me extrañaba muchísimo que existiera ese "mal rollo" a bordo con cada uno guardando su comida para sí, cuando lo habitual es que las tripulaciones intenten llevarse lo mejor posible entre ellos (por su propio interés), y de hecho las horas de las comidas suelen ser uno de los momentos clave en esta "socialización" entre los astronautas, siendo habitual que compartan comidas entre ellos. Y por último, lo de las represalias por el hecho de que los rusos cobren sus servicios con las Soyuz me parecía absurdo, al ser éste un hecho habitual desde hace bastantes años, y lógico, teniendo en cuenta que las aportaciones económicas de cada país miembro a la estación están muy claras, y este servicio no forma parte de los acuerdos iniciales, sino que es "un extra", pareciendo bastante lógico que se busque una contraprestación (económica o en especie) por este servicio adicional a los acuerdos firmados.

En resumen, que escuché la noticia con asombro y escepticismo a la vez, aunque estaba claro que, aunque pudiera estar tergiversada, algo de fondo tenía que haber para que esto saltase a los medios de comunicación. Y como últimamente no he tenido mucho tiempo para estar muy al día de estos temas, me dispuse a hacer los deberes atrasados para ver cuál era el origen de esto.

No costó mucho averiguar la verdad, como suele ser habitual (¿tanto les cuesta a algunos periodistas hacer bien su trabajo?). Lo primero que encontré fue prensa occidental que se hacía eco de las palabras que el cosmonauta ruso Gennadi Padalka había vertido en una entrevista a la revista rusa Novaya Gazeta. En estos artículos se mantenía más o menos el fondo que había escuchado en la televisión (aunque en la tele lo habían “adornado” un pelín más; es lo malo de no usar las fuentes, que cuantos más pasos, más adornos). Así que, como la cosa seguía estando algo confusa, me lié la manta a la cabeza y me sumergí en el cirílico…

Porque sí, reconozco que acudir a la fuente original en ruso no es tarea fácil para cualquiera, pero si yo lo he hecho sin saber decir más allá de “tovarich” y “spassiva”, no parece que sea imposible. Total, que tras bucear entre las páginas de Novaya Gazeta (menos mal que al menos reconozco algo de cirílico), di con el artículo y luego Babelfish hizo el resto.

En su larga entrevista, Gennadi Padalka critica duramente la actuación de su gobierno en torno a la actividad espacial, en varios frentes. No entraré en detalles, pero viene a decir que el gobierno ruso se ha olvidado del espacio. Comenta con amargura, por ejemplo, que al menos el Burán se llegó a construir, mientras que en la actualidad el Kliper no ha pasado de una maqueta, para caer directamente en el olvido. Destaca también, como veterano de la Mir y ahora de la ISS, las diferencias entre los módulos rusos y el resto de la estación: los módulos rusos usan tecnologías de los años 80, frente a los mucho más modernos, prácticos, espaciosos y silenciosos módulos del resto de socios (americanos, europeos y japoneses). Pero no es que Rusia esté por detrás: confiesa haber hablado con los técnicos de su país, y le dicen que podrían perfectamente igualar las tecnologías del resto de socios; simplemente, no hay presupuestos o voluntad para hacerlo. Y tiene razón: la tecnología rusa de la ISS es prácticamente la misma que se usó en la Mir, lo cual se refleja, por ejemplo, en sus sistemas de soporte vital Vozduj o Elektron, idénticos a los de entonces. Bien es cierto que durante años han sido estos viejos Vozduj o Elektron los únicos equipamientos de este tipo a bordo de la ISS, al tratarse de una tecnología no dominada por el resto de socios. Pero si bien Rusia lideraba estas tecnologías en los 80, desde entonces parecen haberse dormido en los laureles, mientras que los demás han seguido avanzando y ahora ya los norteamericanos han desarrollado sus propios sistemas alternativos, anulando la ventaja que hasta hace poco les llevaran los rusos en este terreno. Padalka tiene razón: la tecnología espacial rusa era puntera hace 30 años, pero parece no haber avanzado demasiado desde entonces; y, según él (y lo creo), no precisamente por falta de talento… El mayor riesgo que ve el cosmonauta ruso de cara al futuro es que Rusia puede estar perdiendo todo interés como posible socio tecnológico para futuros proyectos internacionales.

Pero lo que más ha llamado la atención de la entrevista en medios occidentales han sido sus críticas hacia el escaso espíritu de colaboración que se vive en torno a la ISS en los últimos años. Según Padalka, la colaboración fue magnífica de 1998 a 2005, pero desde entonces se ha venido produciendo un “divorcio”, en sus palabras (bueno, o en las de Babelfish, a saber…), del cual parece culpar principalmente a su gobierno, ya que señala que parece que se está quedando Rusia por un lado, y todo el resto de socios de la estación por el otro. Según Padalka, hoy en día sólo las actividades médicas y los protocolos de seguridad (ante un incendio o una despresurización, por ejemplo) se llevan a cabo de forma conjunta, en el resto de actividades la separación por nacionalidades es total. Podría ser incluso que Michael Barrat (uno de los miembros de la tripulación de Padalka, que permanecerán a bordo de la ISS básicamente durante los meses de abril y mayo de este año) sea el último norteamericano en realizar una salida al espacio con un traje ruso (hasta ahora era norma habitual que rusos y norteamericanos compartieran traje: ruso si se salía desde el segmento ruso de la estación, y americano si se hacía desde un módulo de dicha nacionalidad, generalmente).

En este contexto es cuando surgen los comentarios acerca de la comida y el uso del váter, aunque no exactamente como lo ha reflejado la prensa (que además se ha centrado en una simple frase casi anecdótica en el contexto de todo el discurso de Padalka). El cosmonauta comenta que esta separación a bordo, impuesta por sus responsables y no deseada por los propios astronautas, no favorece en absoluto el buen clima a bordo. Destaca, por ejemplo, que antes los momentos de las comidas unían a las tripulaciones: “se podía probar cualquier cocina; los cosmonautas podían probar algo nuevo, y ya sabemos que la comida sabrosa mejora el humor. Ahora los rusos sólo podemos comer productos rusos, y los americanos sólo los americanos (o europeos)”. Aunque reconoce que ésta es la absurda normativa impuesta, pero que la realidad es distinta: “En realidad no ocurrirá esto: Michael Barrat se ocupará de encargar para sus raciones productos que sabe que me gustan, y yo estaré encantado de hacer lo mismo por él. Los cosmonautas estamos por encima de estas peleas, independientemente de lo que decidan los responsables. Somos adultos, gente formada y educada, y con la inteligencia suficiente como para generar una atmósfera de relaciones normales. Son los políticos y los burócratas los que no son capaces de llegar a acuerdos, no nosotros, astronautas y cosmonautas”. La verdad, poco que ver con las versiones que se están dando por aquí, donde se lee incluso que los rusos dicen que su comida es mala y prefieren la de los americanos, y bastante más interesante y revelador.

Para Padalka, el origen de todo esto se inició en 2003, cuando los rusos empezaron a querer cobrar por todo. No da demasiados detalles, pero parece que no es tan simple como el cobro de los viajes a bordo de las Soyuz: al parecer, siempre según el cosmonauta, los burócratas rusos empezaron a ponerse excesivamente “tiquismiquis” con los alcances de las contribuciones acordadas por cada socio, queriendo cobrar hasta por el más mínimo concepto que se pudiera alegar que no estaba incluido dentro de las contribuciones acordadas. Se entró así en un bucle sin fin por ambas partes, en el que se ha llegado a “querer dividir hasta lo indivisible”. Parece que la situación a nivel administrativo se ha llegado a poner tan tensa que se recomienda a los astronautas y cosmonautas que no utilicen prácticamente ningún equipo que se pueda considerar que “pertenece” al socio rival. Padalka pone un ejemplo claro: mientras se preparaba para su próxima misión (que prácticamente acaba de empezar), preguntó a sus responsables rusos si una vez a bordo podría utilizar la bicicleta estática de los americanos para realizar sus ejercicios de mantenimiento físico; “’sí, puedes utilizarla’, me dijeron. Después hablan entre ellos: no es posible. A continuación hacen una consulta interna y lo aprueban de nuevo. Y ahora, justo antes del vuelo, vuelve a resultar que la respuesta es negativa”.

¿Y la polémica del váter? Porque es lo que más han destacado los medios occidentales… Pues, la verdad, penoso: es una simple frase corta en toda la entrevista, cuando habla del “divorcio” entre los socios rusos y norteamericanos en la ISS: “Hasta se nos recomienda que utilicemos únicamente el váter nacional”. Punto. Eso es todo. Con eso se ha montado toda una historia paralela: que si los rusos están molestos porque los americanos no les dejan usar su váter, que es mejor que el suyo, etc, etc. Solamente un ejemplo más dado por Padalka cuando habla de los recelos, y además a modo de “recomendación”, y no de prohibición, ha servido para levantar toda una historia paralela prácticamente sin base alguna. Algunos hablan incluso de la “mezquindad” de los norteamericanos… Sobran las palabras.

Como Padalka no menciona absolutamente nada más sobre el tema, es de suponer que la recomendación se refiere a lo que sucederá a partir más o menos del año próximo, cuando se incorpore a la ISS el Nodo 3, que incluirá entre su equipamiento un váter adicional. Un incremento lógico de los equipos de gestión de residuos, teniendo en cuenta que la tripulación de la ISS debe duplicarse próximamente, de los tres miembros actuales a seis. No olvidemos, por otra parte, que aunque este váter será de titularidad norteamericana, por haber sido pagado por estos y colocado a bordo de un módulo aportado por ellos, su diseño y fabricación son rusos: Estados Unidos ha subcontratado a Rusia este elemento. Ciertamente, es más moderno que el equipo disponible en la actualidad a bordo del segmento ruso (único en la actualidad en toda la estación, y lógicamente utilizado por todos los miembros de la tripulación, independientemente de su nacionalidad), no sólo porque han pasado muchos años desde que se hiciera el primero, sino también porque posiblemente se haya dispuesto de mayor presupuesto para desarrollarlo (nada menos que 19 millones de dólares ha pagado la NASA por su “taza galáctica”). Pero en fin, el resultado es que la realidad tiene muy poco que ver con lo que se está oyendo por ahí. Y lo más triste es que, además, la realidad es bastante más interesante…

En resumen, dejando aparte los amarillismos de la prensa occidental, la entrevista a Gennadi Padalka resulta de lo más jugosa, y no precisamente porque hable del váter. Es curioso que en los últimos años nos estén llegando más revelaciones de este tipo desde el lado ruso que desde el norteamericano, supuestamente con más tradición de libertad de expresión y de prensa. Recordemos, si no, las declaraciones del cosmonauta Pavel Vinogradov de las que nos hacíamos eco aquí hace casi exactamente dos años. Entre unos y otros, se deja ver tanto la frustración de los cosmonautas rusos, como que no todo va tan bien a bordo de la Estación Espacial Internacional…

Javier Casado, creador del blog "El espacio de Javier Casado" (http://fjcasadop.blogspot.com/)

Publicado el 06/04/2009

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